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Matrimonios en Cuarentena

UN RETORNO A LO ESENCIAL

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Para estas tres parejas, casarse en medio de días de cuarentena, les abrió la puerta para entender que frente a ellos existía una tremenda oportunidad para valorar y aferrarse al verdadero concepto que significa el matrimonio.

Es desde acá que lograron fortalecer aún más sus lazos y comenzar a construir la base sobre la cual proyectan su vida en familia.

Tres historias que hoy se entrelazan bajo los conceptos de aprendizaje, oportunidad y amor.

Magdalena Maiz y Jorge Delaveau

COMPROMISO A TODA PRUEBA

“Esta cuarentena nos permitió entender el verdadero sentido del matrimonio, vivirlo desde la sencillez y enfocarlo realmente en lo esencial.”

Magdalena y Jorge son una pareja que por varios meses soñó con ese matrimonio y celebración perfecta. Después de haber tenido que postergar en parte sus planes iniciales, producto de la contingencia del país, hoy sacan conclusiones positivas de lo que les pasó y de cómo este hecho los llevó a entender el verdadero sentido de hacer una vida juntos.

Comenzaba el mes de marzo en Chile y los medios de comunicación anunciaban esa noticia que nadie quería escuchar. Se comenzaban a presentar los primeros casos de personas contagiadas por el Covid- 19 en nuestro país.

Hasta ese momento, Magdalena Maiz y Jorge Delaveau seguían planificando ese matrimonio con el que comenzaron a soñar un año antes. “Jorge me pidió matrimonio en junio del año pasado. En el mes de noviembre, se cambió de trabajo y lo trasladaron a Brasil, por lo que decidimos hacer nuestra vida allá. Teníamos fecha para casarnos el 4 de abril. Jorge se había ido en el mes de diciembre a vivir a Brasil y en marzo de este año se venía para terminar de organizar los preparativos”.

Hasta ahí todo caminaba perfecto, pero el aumento de los contagios en Chile, las primeras semanas de marzo, y los anuncios que iba dando el Gobierno, obligaron a la pareja a suspender su matrimonio.

“Tuvimos que suspender todo tres semanas antes”, recuerda Magdalena. Fue una decisión muy difícil, pero la conversamos bastante. No era algo que dependiera de nosotros. Solo a medida que fueron pasando los días, fui asimilando lo que estaba sucediendo de mejor manera. Con un poco más de calma, me di cuenta que todo este tiempo me había enfocado mucho en detalles que me fueron desviando del foco de lo que es realmente el matrimonio”.

“A pesar de que uno lo tiene claro, terminas inevitablemente cayendo en esa dinámica de distraerte con todos esos adornos que, hasta ese minuto, para mí formaban parte de este proceso, perdiéndote la esencia de lo que realmente es”.

Fue ahí cuando Magdalena y Jorge lo hablaron y decidieron casarse 20 días después de la fecha que tenían estipulada. No era necesario una gran celebración, y si se querían casar, era por el real significado que para ambos tenía el matrimonio. “Hablamos con el sacerdote y pudimos finalmente contraer matrimonio el 24 de abril, en el Campanario de Schoenstatt, en Santiago, acompañados solo de nuestra familia más cercana. Nuestros amigos nos siguieron por Instagram, y todo ese cariño lo sentimos. ¡Fue todo muy especial!”.

“Es acá cuando reflexionamos con Jorge que lo que nos pasó fue algo único. Nos permitió entender el verdadero sentido del matrimonio, salir más fortalecidos como pareja, y desde acá mirar al futuro enfocándonos en lo que realmente es esencial y no en lo que muchas veces son adornos que terminan solo desgastando. Agradezco esta oportunidad que nos tocó vivir, este aprendizaje que obtuvimos, y si pudiera dar un consejo, sería: aprendamos a disfrutar de los momentos y confiar en lo que tenga que pasar”.

Sofía Fuenzalida y Benjamín Zañartu

VOLVER A LO ESENCIAL

“Con el correr de los días entendimos que la fiesta y todo lo que implicaba, eran solo detalles y lo que realmente importaba era el sacramento.”

Íntimos detalles, estar con las personas más cercanas de la familia, amigos que los siguieron por Instagram por la señal en vivo, hicieron del matrimonio de Sofía y Benjamín un momento especial que, aseguran, recordarán por siempre. Todo lo sucedido significó para ellos un valioso aprendizaje y las bases de esta nueva vida juntos.

Sofía Fuenzalida y Benjamín Zañartu contrajeron matrimonio el 18 de abril, cuando todo Chile enfocaba su atención en cómo los contagiados por coronavirus subían en el país. Para ambos, este hecho significó dejar atrás la celebración que con tanto entusiasmo venían preparando desde que Sofía recibió ese anillo que la llenó de ilusión.

“Fueron casi 9 meses de preparación. Teníamos fecha de matrimonio para el 18 de abril. Pero con lo que comenzó a pasar en el país, tomamos la decisión de suspenderlo tres semanas antes. Fue difícil para ambos, pero era algo que escapaba a nuestras manos”.

Sofía y Benjamín a esa altura ya tenían casi todo listo. Solo faltaban pequeños detalles que aún quedaban por definir. “No teníamos mucha opción. No había nada que estuviera en nuestras manos. Si hasta la luna de miel la teníamos planificada. Nos íbamos a ir a España, Portugal y Marruecos. Así que imagina cómo nos sentíamos”.
Pero con el correr de los días, la pareja entendió que la fiesta y todo lo que ello implicaba, eran solo un detalle. Lo que realmente importaba era el Sacramento. “Tres días antes del 18 de abril, que era la fecha que teníamos desde un inicio, decidimos que sí nos íbamos a casar”.

Fueron días de un gran ajetreo, pero el foco ahora era recibir ese lindo sacramento que los uniría en matrimonio. “Usé un vestido que me prestaron y Benjamín rescató un terno de su bodega. Fue divertido en cierto modo, pero al final fue un momento especial, emotivo e íntimo. Fue una ceremonia muy personalizada, en la que obviamente solo pudieron estar nuestros familiares más cercanos. Fue un momento que ambos disfrutamos demasiado y ahí entendí que lo realmente importante es el sentido que el matrimonio tiene. Este fue uno de los aprendizajes más lindos que ambos pudimos tener”.

Sofía y Benjamín han estado encerrados varias semanas debido a la cuarentena, situación que se toman con cierto humor. “Disfrutamos, por ejemplo, haciendo una rica comida en casa. Todo este proceso ha sido muy bonito. Nos ha servido para aprender a disfrutar de lo simple y a entender cuál es el verdadero sentido de la vida. Creemos que este ha sido lejos el mejor comienzo juntos”.

Catalina Prado y Vicente Ovalle

UNA EXPERIENCIA PARA CRECER

“Meses de mucha preparación previa, finalmente se convirtieron en una ceremonia relajada e improvisada, que si bien se alejaba de nuestros planes iniciales, el resultado fue maravilloso”.

Fue un matrimonio diferente a lo que tenían planificado. Sin embargo, la familia, los amigos y ese instante único en el que se convirtió la entrada de Catalina a la Iglesia, hicieron de ese día un acontecimiento inolvidable y el inicio de una historia que desde ese instante la pareja comenzó a escribir.

Pololearon casi 6 años hasta que tomaron la decisión de casarse. Programaron la fecha para el 21 de marzo, debido a los compromisos laborales de él. Pero esos planes iniciales debieron adaptarse a las nuevas medidas que comenzaban a surgir producto del aumento del Covid-19 en Chile.

Esta es la historia de Catalina Prado y Vicente Ovalle, y de cómo se casaron en medio de la situación que el país vivía por el aumento de contagiados por el coronavirus. Fue una experiencia de la cual extraen un aprendizaje positivo y que los ha llevado a unirse aún más como pareja y a archivar el día de su matrimonio como un evento inolvidable.

“El 14 de marzo tuvimos una celebración en la que hicimos nuestra postura de argollas y hasta ese momento todos nos decían que, pasara lo que pasara, nos iban a acompañar en nuestro matrimonio. Pero el lunes 16, el Gobierno anunció la fase 4 de la pandemia y era evidente que ya no íbamos a poder hacer la celebración”.

“Para mí fue muy angustiante y rompí en llanto. Vicente es un poco más cabeza fría y lo tomó con tranquilidad. Pensamos en un principio postergar el matrimonio, pero a medida que avanzaban los días, la situación empeoraba. Decidimos casarnos el jueves antes de la fecha que teníamos planificada en un inicio”.

Catalina se detiene y hace un repaso de lo que fue todo ese tiempo. “Si bien fueron meses de mucha preparación previa, estos finalmente se transformaron en una ceremonia relajada e improvisada. Pese a que se alejó mucho de nuestros planes, el resultado fue maravilloso”.

“El haber entrado a la iglesia con un vestido que no era el mío, entrar antes de que el coro empezara a cantar, porque ni siquiera sabía que había coro, el que nuestros amigos y familias hayan seguido la ceremonia completa desde sus casas y nos hayan llenado de mensajes, regalos y cariño, y el haber terminado las dos familias comiendo y hasta bailando en la casa de mis suegros, hicieron que nuestro matrimonio fuera un momento inigualable, gracias a lo que aportó cada uno”.

“Nos sentimos muy acompañados y rodeados de mucho amor, y esos son los recuerdos que quedarán para siempre. Ya habrá tiempo de celebración o quizá no. Al final lo importante está en cosas que son más simples de lo que imaginamos”. “Ahora estamos tratando de armar nuestro departamento. Hemos ido comprando cosas de a poco y no nos han faltado actividades que hacer, entre ellas planificar las miles de cosas que esperamos poder concretar después de esta cuarentena. Es un período que nos ha servido mucho para crecer como pareja”.

 

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