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CASA RAPEL

ARQUITECTURA CONECTADA CON LA NATURALEZA

/ Fotografías:

Obra de los arquitectos Ian Hsü y Gabriel Rudolphy, este proyecto de tres niveles ubicado al borde del lago Rapel, fue construido para convertirse en un lugar de descanso para sus propietarios. Con una estructura geométrica que emerge desde una ladera, la obra sorprende por su diseño.

La arquitectura de esta casa cautiva al espectador al situarse con perfecto equilibrio en una pendiente emergiendo con total naturalidad, como si realmente perteneciera a la naturaleza que habita. “La propuesta arquitectónica plantea dos conceptos principales. Vistas al lago y conservación del entorno natural. Para lograr ambas cosas la casa se emplaza perpendicular a la pendiente del terreno, generando niveles aterrazados pequeños y puntuales, para evitar grandes movimientos de tierra y en tres niveles compactos, para disminuir la ocupación y erosión del terreno, logrando buena altura y vistas. La idea es integrar el volumen arquitectónico al entorno natural rodeado de árboles, como si naciera desde el terreno. Nuestra intención fue lograr un dialogo armónico entre lo artificial y lo natural. Los accesos están diseñados como pasarelas que conectan el edificio en sus diferentes niveles, con el terreno natural y sus senderos entre los árboles”, según se señala en la memoria del proyecto.

Los arquitectos debieron superar importantes desafíos para alcanzar los resultados esperados. “Resolver la propuesta arquitectónica leyendo y adaptándose a la fuerte pendiente del terreno, ya que siempre es complejo construir en esas condiciones, también porque encarece los costos. Mantener la estructura natural del cerro y su entorno, dirigiendo correctamente las vistas y finalmente, resolver óptimamente los accesos en sus distintos niveles, señala Ian Hsü.

Los materiales utilizados en la construcción de la casa cumplieron a cabalidad con el concepto planteado por los arquitectos, las particularidades del entorno y las necesidades de sus habitantes. “El diseño se compone de una estructura elemental de acero y hormigón, que interviene poco en el terreno, para luego recibir una piel de madera y cristal. Quisimos buscar soluciones simples, acabados sencillos, pero dispuestos de manera eficiente, para lograr un resultado óptimo para los usuarios, con baja manutención y alta durabilidad y por último conmover a sus habitantes con la calidad de los espacios y su relación con el paisaje”, se afirma en la memoria. “Aun cuando se trata de una casa de materiales sencillos y estructura simple, logra conmover al espectador, no por una sofisticación de sus componentes, sino por la potencia expresiva del volumen arquitectónico, que emerge desde el cerro y se enfrenta al lago con grandes ventanales. Sus interiores tienen la virtud de ser cálidos y acogedores, pero a su vez limpios y sin ornamentos, logrando que la arquitectura brille por sí misma”, agrega Ian Hsü.

La distribución también reflejó el espíritu coherente de este hogar. “En el piso superior se ubican los espacios comunes de estar, cocina, comedor, terraza y servicios. Este nivel posee una cubierta, un plano inclinado que le da jerarquía a los espacios con su altura que va desde los 4m hasta los 2,7m. En el piso inferior, se ubican las tres habitaciones y baños, para luego dejar en el último nivel un espacio de estar versátil, con una segunda terraza, que conecta con el borde del lago”, según se explica en la memoria.

La amplitud, calidez y las insuperables vistas desde las distintas habitaciones, convierten a esta casa en un recinto acogedor y único. La Casa en Pendiente, es un proyecto que destaca por su diseño y por su capacidad de integrarse a la naturaleza sin enfrentarla, incorporándose al paisaje como sólo la buena arquitectura es capaz de hacerlo.

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