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MAGELLAN EXPLORER

TURISMO EN EL CONTINENTE BLANCO

/ Fotografías:

Hace solo unos días comenzó su viaje inaugural el recién construido Magellan Explorer, un barco que realiza expediciones turísticas a la Antártica, un lugar maravilloso, cuya belleza y condiciones climáticas extremas, lo convierten en uno de los destinos más exóticos del mundo.

El desarrollo del turismo Antártico comenzó a principios de los años ‘90 y ha ido creciendo exponencialmente. En la temporada entre el año 1992 a 1993 había menos de 7 mil pasajeros viajando a la Antártica, y en el período comprendido entre noviembre del 2018 hasta marzo del 2019 fueron alrededor de 45 mil los visitantes en barcos pequeños, -los que permiten bajarse y recorrer- que llegaron al continente blanco. Esto, sin contar los barcos más grandes que van -aunque sin desembarcar pasajeros- en una especie de turismo más contemplativo.

 

En Antarctica21, son pioneros en el modelo aero-crucero antártico. Proponen una experiencia inolvidable, con un innovador modelo de viaje, donde el más solicitado es el itinerario clásico que dispone de un total de 7 noches. “La primera en un hotel en Punta Arenas, para descansar del viaje. Al día siguiente se toma un avión, que luego de 2 horas aterriza en la Antártica en una pista de ripio que existe en la Isla Rey Jorge. Desde ahí se aborda el barco que durante 5 noches recorrerá diversos puntos, haciendo diferentes excursiones todos los días. Se finaliza con un vuelo de vuelta y una última noche en Punta Arenas”, describe Francesco Contini, Gerente Comercial de Antarctica21.

La industria de las expediciones a la Antártica han ido modernizándose con barcos nuevos y más confortables. De hecho, hace sólo unos días se inauguró el Magellan Explorer, un barco construido según las necesidades específicas que se requieren para este tipo de travesía, donde varios expertos en expediciones polares internacionales han contribuido al diseño del barco. “Desde el punto de vista operacional tiene muchos detalles que apoyan el modelo aero-crucero. Una operación normal tiene que regresar a puerto cada 10 días más o menos, para cargar combustible, botar basura, reponer agua y provisiones frescas, en cambio este barco se puede quedar en la Antártica hasta 60 días, ya que tiene la capacidad de almacenar combustible, producir agua en sus dos plantas, puede almacenar alimentos a distintas temperaturas en refrigeradores y frigoríficos en grandes cantidades, y un montón de detalles que fueron desarrollados particularmente para el modelo que operamos nosotros. Además, este barco es mucho más cómodo y moderno respecto a la flota tradicional de los barcos de expediciones que han viajado al continente Antártico, lo que hace que la experiencia sea mejor”, explica.

 

 

El barco combina a la perfección excelencia en expedición y hospitalidad boutique. Tiene capacidad para 73 pasajeros en siete categorías de alojamiento. Todas las cabinas cuentan con balcones privados. Además, posee una sala de observación acristalada, una sala de presentación con equipos audiovisuales de última generación, un comedor amplio y elegante, un bar bien abastecido, una biblioteca, una sala de reuniones, un gimnasio, un sauna y una clínica médica. Asimismo, tiene una flota de 10 botes Zodiac que son adecuados para desembarcar y observar la vida silvestre en terreno.

 

 

“Ofrecemos una experiencia única en cada viaje, ya que no hay un itinerario fijo predefinido, sino que el Jefe de Expedición junto al Capitán van desarrollando cada día, en base a las condiciones del mar, el tipo de experiencia que vamos a entregar y los lugares que vamos a visitar. ¡Hay más de 180 lugares distintos que han sido identificados como interesantes para los viajeros! Algunos con interés científico, otros son ideales para el avistamiento de colonias de animales, como pájaros, pingüinos, ballenas y focas. Otros lugares donde el paisaje es el protagonista absoluto, donde se ven icebergs gigantes y la contemplación de la naturaleza es lo primordial”, destaca. “Según nuestros pasajeros, es una experiencia conmovedora, porque te conecta con el sentido de vulnerabilidad y de percibir lo pequeño que somos en relación a la naturaleza”, agrega.

Entre las excursiones que se pueden realizar en esta travesía, están visitas a colonias de pingüinos, avistamiento de aves, visitas a bases científicas, y para los más aventureros, kayaking de mar, senderismo y raquetas de nieve.

 

 

Los viajes se realizan a partir de noviembre, y terminan a principios de marzo.

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