Hotel baquedano BOUTIQUE: Un imperdible de Iquique
Por: Verónica González / Fotografías: Franco Miranda

Miguel Hernández, Socio Gerente y su hijo Camilo Hernández, Administrador Hotel Baquedano

En el boulevard de Avenida Baquedano se encuentran las casonas patrimoniales más lindas de Iquique, que le dan esa identidad única a la ciudad. Acá se construyó una hermosa casa en 1800, que en el siglo pasado se transfomó en una universidad y que hoy en día es un precioso hotel que mezcla lo moderno con lo tradicional, logrando un resultado perfecto.

Miguel Hernández es el dueño de este emprendimiento. “El inmueble lo compré el 2012 y en abril de 2013 empezamos con un proyecto de 19 habitaciones en esta casa patrimonial. En el 2017 se cerraron las instalaciones del hotel por espacio de un año y medio para construir un edificio y restaurar el hotel. Actualmente cuenta con un total de 45 habitaciones, además de un bar con una terraza, un salón de reuniones y nuestro orgullo, el restaurante Esmeralda Wine & Bistró. La casona original fue restaurada y remodelada. Trabajamos cada rincón con pino oregón, tratando de mantener la mayor cantidad de cosas originales, pero a a vez, cumpliendo con las normas hoteleras. Mezclando lo moderno con lo clásico, respetando el patrimonio”, explicó.


Miguel y Camilo Hernández junto a Juan Pablo Castro (izq) Chef Ejecutivo Hotel Baquedano

La comodidad y el buen gusto con que han sido decoradas las habitaciones sumado a una excelente atención del personal, son lo sellos que marcan la diferencia en la región. Su ubicación privilegiada en el paseo peatonal y a sólo 50 metros de la playa, la sitúan como una de las alternativas favoritas a la hora de elegir alojamiento en la ciudad. Recibe a turistas y empresarios, y en esta época a una gran cantidad de público extranjero. “Hay un salón de reuniones para unas 20 personas y un comedor para 30, además de una acogedora terraza que tiene capacidad para unas 25 personas, lo que nos da espacio para realizar actividades de diversa índole. Acá hemos hecho reuniones, congresos, seminarios, etc. Nuestras habitaciones cuentan con WiFi y todos los días se sirve un exquisito desayuno buffet”, señaló Miguel Hernández, quien trabaja codo a codo con su hijo Camilo, que será su sucesor en el negocio. Camilo es un joven de 24 años que se dedicó por mucho tiempo al surf, llegando a ser No1 en su categoría, pero lo dejó para dedicarse por completo a aprender las artes de la administración con el fin de perpetuar el trabajo de su padre.




ESMERALDA WINE & BISTRÓ

“Tenemos una exquisita comida bistró, y restacatamos vinos emergentes, patrimoniales, de boutique que no encuentras en cualquier lugar”, explicó su propietario.

Por su parte, el chef ejecutivo del restaurante, Juan Pablo Castro, es un destacado profesional del área que tiene una vasta experiencia en diversos hoteles y rastaurantes tanto en Chile como en varios países del extranjero, como Colombia, Brasil y México. “Estamos haciendo una cocina súper nutritiva, regional, una cocina ‘de cuchara’. O sea, hacemos cosas que la gente no tiene tiempo de preparar en sus casas, como lengua, picante o cola de buey. Acá hacemos cocina de autor, con preparaciones muy diversas. Tenemos desde platos muy vintage hasta nuevas propuestas como las empanaditas de prietas con cebollita caramelizada y nueces, o los ravioles rellenos de locos con su crema a base de locos, palta y semillas de maravilla, por ejemplo”, explicó.



“Algo que me parece muy importante destacar, es que nosotros hacemos una cocina más consciente, más sustentable, donde podamos aportar con la reducción de la huella de carbono, por lo que no utilizo ningún producto que no se produzca acá. Además, trabajamos con productos de área de manejo, lo que significa que son productos que tienen una cuota de extracción. Jamás utilizaría productos que se encuentren en veda”, puntualizó.

Entre los platos más solicitados están el pescado con salsa de locos, galletas de arroz con quínoa, los distintos tipos de picantes y los pescados fritos. “Nosotros no hacemos una cocina rebuscada, sino que la estrella es el producto, y eso el iquiqueño lo reconoce inmediatamente y lo valora. Mi cocina es una cocina cotidiana, de mercado, del día a día. Es una cocina con personalidad, enjundiosa, rica”, explicó.

Un must de esta temporada han sido las cenas de maridage. Se realizan una vez al mes y consisten en una cena de cinco tiempos. “Partimos con una copa de espumante, para luego sentarnos a la mesa y continuar con diversos platos de comida que van de menos a más en cuanto a intensidades de sabor, cada uno acompañado de su correspondiente cepa. Aunque en esta modalidad la gente que viene no puede escoger qué comer, ya que la selección de platos es única, se van todos felices por lo rico y original de la propuesta”, contó Castro.


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