Palacio Las Majadas: La reinvención de una joya arquitectónica por Mauricio Maldonado


Construido a comienzos del siglo XX y enclavado a los pies de la precordillera en la comuna de Pirque, esta majestuosa casa patrimonial estuvo al borde de desaparecer tras el fuerte sismo del 2010, de no ser por la idea de Pablo Bosch y Wenceslao Casares –su dueño- de reconvertirlo y acondicionarlo como el principal centro de conversaciones de Latinoamérica. Ahora, totalmente renovado, avanza firme mirando hacia el mañana.

  • Dirección: Exequiel Fontecilla s/n, Pirque, Región Metropolitana, Chile.
  • Arquitecto: Teodoro Fernández Larrañaga.
  • Arquitecto Colaborador: Christopher Dyer Vicuña.
  • Cálculo estructural: Antonio Ramírez Urra, ARU.
  • Constructora: Pilar Vetterlein Perona.
  • Interiorismo: Santiago Valdés.
  • Proyecto Acústico: Verónica Wulf.
  • Análisis Bioclimático: Waldo Bustamante / Felipe Encinas.
  • Climatización: Gustavo Concha.
  • Iluminación: Oriana Ponzini.
  • Electricidad: Mauricio Camus, Proingel.
  • Corrientes Débiles: Alejandro Ríos Marcuello.
  • Sanitario: Patricio Moya.
  • Superficie construida: 1.922 m2.
  • Año de construcción: 2013- 2014.
  • Fotografías: Teodoro Fernández Arquitectos, Felipe Lavín y Arturo Lyon.

Ubicado en la comuna de Pirque, a los pies de la precordillera, emerge el Palacio Las Majadas, una construcción que data de 1905 hecha por el arquitecto Alberto Cruz Montt para la familia Subercaseaux Browne. Una gigantesca vivienda que encanta por su belleza y atractivo natural, transportando al visitante al fértil y productivo pasado agrícola de la zona de comienzos del siglo XX. Una colosal construcción de madera rodeada de frondosos y centenarios árboles, impregnada del estilo francés muy de moda en aquella época.

Esta disposición al interior de este añoso pulmón verde –paisajismo que estuvo a cargo de Gustave Renner- hace de este edificio un verdadero tesoro patrimonial único e invaluable. “Su ubicación dentro de tan extensa naturaleza es su característica o condición principal. Un edificio de ese tamaño y dimensiones -aproximadamente de 2 mil metros cuadrados contando su subterráneo-, con la distribución de sus respectivos espacios, ubicado dentro de ese paisaje, al pie del cerro y al centro de este parque, hace que sea un palacio único y una construcción bastante inédita en nuestro país”, destaca el arquitecto Christopher Dyer. Precisamente, este profesional fue parte del equipo que ayudó en la reconstrucción y reacondicionamiento de esta joya arquitectónica, que luego del terremoto del 2010 sufrió serios daños estructurales y que la dejó al borde de su demolición total. “Era una construcción que de alguna manera estaba como llegando a su vida útil, y que se logró renovar y darle vigencia, para que hoy en día siga siendo utilizado. Se le dio una posibilidad de uso que garantiza su conservación para adelante. Una renovación de cara al futuro”, establece el arquitecto.

Un rescate del pasado hacia el mañana

Este reacondicionamiento, a cargo de la oficina Lyon Bosch Arquitectos en conjunto con el arquitecto Teodoro Fernández, pretendía llevar al siguiente nivel este espacio que a comienzos del 1900 recibió a importantes personalidades y autoridades de aquellos años, y que luego fue utilizado en la década de los ochenta para eventos de diversa índole. Una idea que surgió luego de una conversación entre Pablo Bosch y Wenceslao Casares, este último dueño del palacio.

El proyecto, cuyo camino fue largo y que culminó exitosamente en abril del año pasado, planteaba el acondicionar este espacio con las necesidades del mundo actual, pero que esta dotación no deformara o cambiara por completo el sentido del patrimonial edificio. Es así como esta reconversión fue más allá de transformarlo en un centro de eventos o un hotel de lujo, surge como el primer centro de conversación de América Latina, una plataforma sustentable para el capital social actual, es decir, un espacio en el que se den cita diversos actores relacionados en temas de diferentes temáticas, permitiendo el diálogo entre sí.

“La gran mejora que se hizo es que el edificio se abrió, es decir, hoy en día está más conectado con el parque de lo que estaba originalmente, una relación más fluida. Además, se unieron varios recintos dentro del edificio para formar espacios más grandes, lo que hace que se tenga una noción de la construcción mucho más patente de lo que existía antes. Entonces, originalmente estaba subdividido en varias piezas pequeñas, y ahora uno recorre el edificio y se tiene una dimensión más clara del palacio en sí, lo que le da una calidad distinta”, detalla Dyer.

Es así como en detalle, en el primer piso se habilitó un nuevo acceso principal por el costado oriente, un hall y un sistema de escaleras principales, así como también un nuevo salón al norte y una cafetería en el ala sur. Mientras, en el segundo piso están habilitados tres grandes salones, el principal de ellos dirigido a la realización de seminarios y reuniones con capacidad para 52 personas. Por su parte, el tercer piso, originalmente de madera y reacondicionado con una estructura metálica, contempla una gran sala para seminarios, dinámica de grupos y otras actividades. El piso subterráneo, el cual alberga los antiguos cimientos del edificio, fue completamente renovado con servicios para el público en general, una cava y un bar informal.

Por último, las terrazas de las diversas alas del palacio fueron totalmente restauradas y complementadas con un nuevo acceso principal desde el oriente, quedando esta grandiosa construcción patrimonial posicionada como el elemento dominante del Parque Las Majadas.

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