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TURISMO DEL DESIERTO

Una experiencia vivencial

/ Fotografías: Felipe Reyes

Nota: Beatriz Salazar F.
Agradecimientos: Hotel MDS Calama / Hotel Tierra Atacama / Hotel Don Sebastián San Pedro de Atacama

 

¿Te imaginas un tipo de turismo en el que puedes compartir una experiencia con culturas oriundas de la zona dispuestas a comunicar su vida y tradiciones con quienes visitan el lugar? Este es el propósito del programa Turismo del Desierto de Corfo Antofagasta, que tiene como objetivo volver a poner en valor las costumbres, oficios y tradiciones de las comunidades indígenas, los que te presentamos en las siguientes páginas. Te invitamos a vivir y conocer de una manera diferente el desierto, específicamente San Pedro de Atacama.

San Pedro de Atacama indudablemente es una zona donde predomina el turismo de paisaje con una gran oferta de agencias que ofrecen sus variadas rutas o tours. En pos del mejoramiento continuo, se han gestado, a través del Programa Turismo del Desierto de Corfo, nuevas alternativas que buscan robustecer la calidad de los servicios y entregar instancias de desarrollo a los proyectos o emprendimientos, con las que se pone en valor a las culturas vivas que existen en la macro zona norte.

La intención de este reportaje es instar a volver a las raíces, y que sea la misma comunidad quien pueda promover experiencias vivenciales a quienes quieren conocer la zona. Que se comparta directamente con ellos, su estilo de vida, sus costumbres y tradiciones. Para así, a través del programa, volver poner en valor la oferta turística de las comunidades y fomentar así el turismo rural, indígena y comunitario.

Son los propios lugareños quienes dan a conocer sus distintas maneras de mostrar la cultura y la tierra que habitan a través de sus oficios y costumbres.

Es un mismo atacameño quien explica cómo sus ancestros veían la vía láctea, cómo salían a pasear en la llama, cuál era el recorrido que tenían a través de la Ruta del Qhapaq Ñan, entre otros. Básicamente, es abrir los ojos a que existe algo más que visitar que el Valle de la Luna, el Valle de la muerte, las diferentes lagunas, la cordillera de la sal o el pueblo de San Pedro de Atacama.

María Bernal, es secretaria de la agrupación Kunza Hoiri (“Nuestra Tierra”), ellos buscan hacer de San Pedro de Atacama, un destino sustentable y amable para todos quienes lo visitan y para quienes viven ahí. “Somos el nexo entre quienes quieren conocer nuestras tradiciones y nuestros emprendedores locales. Hemos logrado desde el año 2013 ser una gran red de apoyo para lograr dar a conocer nuestra cultura y el patrimonio Lickan Antay directamente de voz de los lugareños”. Promocionan así, a gente local dependiendo de las inquietudes que tengan los turistas, ya sea por artesanos en piedra, en jarabes medicinales, en tejidos u otras experiencias netamente vivenciales.

Justo Zuleta, gerente del Programa Turismo del Desierto de Corfo, explica que europeos y brasileños son quienes más valoran el turismo autóctono y se maravillan con el contraste entre el desierto y la selva que, estos últimos, tienen. “En este tipo de turismo privilegiamos más el contacto con las personas que los lugares a visitar o la historia desde el paisaje como tal; es una experiencia personalizada que cuenta la historia local. Se les explica, por ejemplo, por qué esos sitios tienen importancia para los nativos, a través de narraciones culturales y vivenciales”. Es ahí donde hace sentido la vivencia y se aprende el valor de la historia y tradiciones del lugar que se visita.

 

Manos creadoras
ALEJANDRO GONZÁLEZ

Sentado al fondo en un taller muy sencillo, prácticamente al aire libre, por la ventilación que se necesita para el polvo, encontramos a don Alejandro. Lleva más de 55 años en este oficio, puliendo a mano y dando vida a burros, llamas, indias con polleras, y otras artesanías en piedra. Se vale de lijas, esmeriles y galleteras, para tallar rocas que busca a 7 kilómetros de su taller.

Con hachas las parte a la mitad y luego pule y talla todo a mano. Nos confiesa que hace algún tiempo alcanzaba a terminar 5 ó 6 trabajos al día, hoy con el paso de los años, solo puede terminar dos si es que son “trabajos chicos”. Primero parte marcando la piedra con una tiza y se concentra en su tallado en la soledad y el silencio de Toconao.

 

Entrelazando historias
LUISA ZULEMA

Teje con espinas de cactus que cumplían la función de agujas para tejer figuras. Las espinas de cactus las busca en el cerro, tal como lo hacía su madre y también sus abuelas, quienes le enseñaron este oficio hace más de 40 años.

Luisa vivió en Calama mucho tiempo, pero es oriunda de Toconao y ahora está de vuelta en sus tierras.

Nos mostró su telar, una evolución del telar de cintura atacameño. Así, una tradición de miles de años permanece viva en el norte en las manos de solo unas cuantas mujeres. Luisa teje calcetines, bolsos, pieceras, guantes con lana de llama y alpaca, entre otros.

 

Sanando desde la naturaleza
NANCY RAMOS

Atacameña, dedicada hace más de 35 años a la fabricación del jarabe o arrope de chañar y de algarrobo.

“Es algo que aprendí de mi mamá, es un proceso que demoro mínimo tres días en hacer. El de algarrobo es muy escaso porque la mayoría es amargo. Hago degustaciones en mi casa, donde reúno grupos de 10 personas como máximo y ahí les voy explicando paso a paso el proceso, desde la proveniencia del fruto, las propiedades medicinales, especialmente respiratorias del chañar y de calcio que es aportado por el arrope de algarrobo, hasta llegar al final en que les doy a probar el producto terminado”.

 

Conexión paso a paso
SANDRA FLORES

Recorriendo el desierto, en la zona de Coyo, localidad cercana a San Pedro, donde viven tan solo 50 familias, nos encontramos con Sandra, quien lleva 20 años en la zona. Ella realiza caravanas a los visitantes, para que, recorriendo paso a paso por alrededor de dos horas junto a ella, conozcan su cultura y sus costumbres.

En su casa, además, ofrece un alojamiento familiar, de convivencia, y es que el objetivo es una experiencia vivencial de sus tradiciones y también de que conozcan la manera sustentable que tienen de vivir y la relación con el medio ambiente. “Eso es fundamental, porque que en estos tiempos la forma de vida en el mundo va en una dirección totalmente distinta a la que nosotros practicamos y es necesario y muy importante poder vivir armónicamente con el planeta y con lo que la naturaleza nos ofrece”.

Conocimos a un grupo de turistas británicos que lleva dos días “conviviendo con Sandra”, de las tres semanas que permanecerán con ella conociendo su cultura y tradiciones ancestrales. El foco principal será vivir momentos de reflexión y conexión con ellos mismos, con la cultura y naturaleza. Se realizan también actividades como aprender a hacer fuego y cocinar en éste. Además, se aprende sobre la cosmovisión andina y otra forma de mirar el universo.

 

Viviendo por y para la tierra
LUCÍA CRUZ

Prepara la tierra, escoge la semilla, abre la tierra y luego siembra las habas.

Conoce la tierra de toda una vida y vive también de ella, agradecida por todo lo que ella le da, y que le ha permitido ser su sustento. Desde hace unos años pertenece a la agrupación Kunza Hoiri y desde ahí la contactan con grupos de visitantes que están interesados en una alternativa de turismo diferente. Lucía los acoge y les enseña lo que ha aprendido de la tierra y del cuidado que tiene con sus animales, principalmente conejos, gallinas y un par de llamos. Más adelante tienen pensado abrir un local artesanal para el turismo, y así poder invitar a todos a conocer su cultura, cómo viven y a disfrutar de un buen día en Río Grande.

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