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Terramater

UNA VIÑA DE MUJERES

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El vino está dejando de ser un mundo exclusivamente de hombres. Así lo demuestra Viña Terramater, cuyo significado es “Madre Tierra”, que tiene una infinidad de atributos relacionado con las mujeres, empezando por la fertilidad de sus tierras y la delicada esencia mediterránea de cada producto, los que apuntan a la familia y el buen vivir.

Una tradición vitivinícola que nace en la década de los años ’40, es la pasión que une a tres hermanas Canepa -Gilda, Edda y Antonieta-, que en el año 1996, decidieron aunar fuerzas, uniendo sus prestigiosos viñedos en una nueva bodega de vinos de última generación, fundando así Terramater, una viña de mujeres.

Una sensibilidad distinta, una forma diferente de afrontar los problemas, dar una segunda mirada a las circunstancias y salir siempre adelante, son algunas de las características que han hecho que de forma natural se vaya dando la lógica de tener a mujeres en los cargos más importantes de la viña. “No es que se haya determinado de esa forma. Es algo que se ha ido dando a lo largo de los años. En la parte operaria y de campo, la mayoría son hombres, pero en los puestos de toma de decisiones, las mujeres somos mayoría”, cuenta Catherine Wevar, gerente comercial de Viña Terramater.

 

María Jesús Latorre: Enóloga Asistente, Paula Cifuentes: Enóloga Jefe, Isabel Quijada: Jefa Enoturismo y Salas de ventas y Catherine Wevar: Gerenta Comercial de Viña Terramater

 

La evolución en ese aspecto ha sido paulatina, y recién hace unos cuatro o cinco años el vino ha dejado de ser un mundo de hombres. “La mujer ha tomado un rol más activo en todas las áreas, desde el trabajo de campo, enología, ventas, marketing”, comenta Isabel Quijada, jefa de enoturismo y salas de venta. “La integración que se ha dado es buena, porque de esta forma todos aportamos algo diferente. Un mundo solo de hombres es bastante lineal, en cambio la interacción entre hombres y mujeres genera algo mucho más completo en todas las áreas. Enológicamente, se genera una conversación más rica en cuanto a qué obtener de cada uva, de la calidad de los suelos”, destaca Catherine.

“Terramater posee viñedos en zonas privilegiadas para la producción de vinos, especialmente, para los tintos. Trabajamos en equipo para lograr que la energía y pasión que se puso en la producción de esas uvas, junto a nuestro esfuerzo en la bodega, den como fruto un gran vino”, señala Paula Cifuentes, enóloga jefe de la Viña.

En Terramater nos encontramos con nobles viñedos de hasta 70 años de antigüedad y olivares, de troncos gruesos y de hermoso follaje. Ambos productos han sido merecedores de premios y reconocimientos a nivel internacional, compitiendo con los mejores exponentes de Chile y el mundo.

El clima y los suelos del Valle del Maipo son ideales para producir vinos Premium, “tenemos buenas temperaturas a toda hora y los suelos tienen excelentes nutrientes, lo que genera que la uva sea de calidad superior. A veces se piensa erróneamente que un vino de un precio más elevado tiende a ser lo mejor, y a pesar que es algo a tener en cuenta, no siempre es así. También se tiende a pensar que una bodega prestigiosa tiene el mejor vino, y eso depende mucho del consumidor y sus preferencias. Entonces son muchos los factores y variables que influyen para poder clasificar un vino como Premium. La buena calidad de la uva que se vaya a ocupar para hacer ese vino -que va de la mano con el rendimiento de la misma uva-, es muy importante, así como también influye el tipo de cosecha y los cuidados aplicados, siendo ideal una cosecha manual, menos invasiva y más delicada. El suelo o terroir también le da un plus a los productos. En aspectos sensoriales, demás está decir la importancia que tiene un buen color, buen aroma y buena boca, aunque estas características son bastante subjetivas entre los consumidores. El Valle del Maipo entrega vinos excelentes, con buena fruta, buen aroma y nuestras parras antiguas aportan mucha sofisticación y cuerpo a los vinos” explica María Jesús Latorre, enóloga asistente de la Viña.

 

ENOTURISMO

Las viñas son, hoy en día, un punto de gran atracción para visitar y conocer. Es por ello, que Terramater ha creado seis tours para “vivir” sus fértiles valles y experimentar nuevos sabores, olores y colores con una copa en la mano.

“Estas experiencias te permiten vivir de cerca los procesos, ver las vides, estar en contacto con ellas y percibir las diferencias entre cada cepa, disfrutando del paseo entre los viñedos. Un panorama muy saludable es el trekking, y uno muy solicitado es donde puedes hacer tu propio blend, crear tu propio vino y llevártelo a tu casa, que es el sueño de muchas personas” relata Isabel.

Aunque esos paseos son imperdibles, el que verdaderamente capta mayoritariamente la atención del público es el Tour Mediterráneo. “Acá se une el recorrido del vino y el aceite de oliva. Nosotros somos de las únicas viñas que ofrece en sus tours degustaciones de aceite de oliva, basándonos un poco en el concepto de enoturismo italiano. Ése es nuestro sello distintivo en cuanto a enoturismo. La idea es venir a Terramater a pasar un rato agradable, aprender cosas nuevas y comer rico, en un contexto saludable. ¡Todo te hace bien, nuestros productos son muy sanos!”, enfatiza Catherine.

Para terminar la visita a la viña, nada mejor que probar los platos de Zinfandel. Acá, la cocina también está liderada por una mujer, que hace de la comida mediterránea un verdadero placer al paladar. La carta la protagonizan las pastas, aunque también tiene su toque chileno con una buena carne, donde destaca el corte Tomahawk, uno de los favoritos de los turistas.

 

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