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Talentos en acción

El camino hacia el éxito

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Arte y cultura son dos ámbitos para muchos inalcanzables a los que solo unos pocos pueden acceder. ¿Pero qué sucede cuando nos damos cuenta de que existe un desborde de talento que solo espera por ser descubierto? Analizamos esta pregunta, bajo la mirada de la directora de una prestigiosa academia de ballet y ex bailarina profesional.

Angelina Chiappini se inició en la danza a los 10 años, edad precisa para comenzar una carrera profesional. Con mucho esfuerzo y durante todos estos años ha debido compatibilizar sus estudios con entrenamientos. Si continuó con esta esforzada rutina, fue porque lo que sentía era una enorme pasión por el ballet, porque encontró en esta disciplina un espacio que le servía como pausa en sus estudios y porque sabía que a partir de su experiencia podía ser un aporte en el desarrollo de esta actividad.

Por el otro lado, entra en escena Andrea Aedo, ex bailarina profesional y directora de la academia que lleva el mismo nombre. Desde hace 8 años que la escuela funciona en el mismo lugar, un escenario desde donde ha desplegado un gran esfuerzo por formar a bailarinas bajo estándares de primer nivel y por traer a maestros de renombre internacional. “Para mí es muy importante que se entienda que sí se puede hacer del ballet una carrera profesional. Sin embargo, es una tarea que demanda un gran esfuerzo y sacrificio”.

 

Andrea Aedo, Directora y fundadora Academia Andrea Aedo

Para Andrea el tema no pasa porque no existan personas capacitadas o con el suficiente talento para lograr un camino de éxito, sino más bien por las condiciones que se den para ello. “Necesitamos el apoyo económico para contar con una escuela que brinde mayor cantidad de clases y maestros capacitados para los alumnos que quieren dedicarse a este arte profesionalmente, y una infraestructura adecuada para este tipo de formación profesional, con un enfoque integral apoyado con nutricionistas, psicólogos, kinesiólogos, entre otros”.

Es desde esta mirada que Andrea ha realizado gestiones con el fin de crear una fundación que permita entregar becas como, asimismo, contar con el apoyo económico de algunas empresas para generar oportunidades para quienes tienen el talento, quieren seguir por este camino y no tienen los medios para hacerlo.

 

MOTOR PARA LA ACCIÓN

Esta es una actividad que te entrega una serie de valores como la disciplina y la perseverancia. Su práctica significa un tremendo aprendizaje que, en lo personal, me ha servido muchísimo”, comenta Angelina. Ella fue seleccionada para participar en un certamen de Danzamérica, que tiene dos categorías de concurso. “Yo me gané una de las becas que se entregaron y participaré en la categoría GPAL, Gran Premio América Latina, con la variación de Giselle del primer acto, que es un ballet de estilo romántico. Es una tremenda responsabilidad, ya que soy la única representante chilena en esta categoría”.

Andrea destaca no solo el esfuerzo de Angelina, sino también todo el talento que desde pequeña ha demostrado por esta actividad. “Así como ella, existen muchos niños y niñas con un tremendo talento a la espera de que alguien los descubra. Por ello es que me interesa que la fundación en la que estamos trabajando permita abrir más oportunidades y, de esta manera, formar más referentes en esta disciplina. Chile cuenta con una compañía de ballet profesional de categoría mundial, pero más del 60 % de los bailarines que la conforman son extranjeros. Debemos ser capaces de formar más profesionales en esta área, nuestra misión es lograr que este arte se desarrolle a partir de la formación de buen nivel a temprana edad. Nuestra región puede hacerlo, pero necesitamos más apoyo y seguir golpeando puertas”.

 

 

“Sabemos que en el ámbito de la cultura y las artes hay mucho por hacer. Pero para ofrecer espectáculos de buen nivel, primero hay que formar y educar. Considero que a traves de la formación, tanto niños como jovenes, logran encantarse con este arte, y en un futuro traspasarán el gusto por el ballet a las demás generaciones, no solo para practicarla sino para apreciarla. Serán un publico mas culto, mas cercano al arte, a la musica clásica y probablemente con mayor interes en el arte y la cultura”.

Andrea señala que lo que pocos saben es que del ballet sí se puede hacer una carrera profesional, y que en este ámbito también es posible encontrar la realización personal. “Estamos muy acostumbrados a los estereotipos de trabajo impuestos por la sociedad. Hay que abrir otros espacios y entregar nuevas opciones”.

La experiencia de Angelina y de Andrea encontró un punto en común que las ha llevado a movilizarse. Ambas quieren lo mismo: visibilizar la danza y demostrar que en regiones hay talento. “Tenemos todo para hacerlo. Solo falta el apoyo y que confíen en que el arte y la cultura es también un importante motor de aprendizaje y de aporte para formar una sociedad mejor”.

De esta manera, dos rostros se juntan para demostrar que cuando pasión y acción se unen, se convierte en una ecuación perfecta para enfilar con rumbo hacia el éxito.

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