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SOFÍA ARAYA

LA MUJER TRAS LA FILOSOFÍA ORGÁNICA DE VIÑEDOS VERAMONTE

/ Fotografías:

A los 15 años, Sofía Araya recibe de parte de su abuelo un regalo muy especial, que le abrió su pasión por los terruños y el mágico mundo de los vinos, lo que años más tarde la llevó a estudiar, en la Universidad de Chile, la carrera de enología. Durante la universidad, trabajó en varias viñas, conociendo diferentes valles, donde su experiencia y cariño por las parras creció aún más.

Derecha: Sofía Araya, Enóloga

SU INICIO
“Entré a estudiar Agronomía para ser enóloga”.

Su aventura y amor por el vino comenzó a temprana edad en la casa de sus abuelos, donde en las reuniones familiares no podía faltar una copa de vino en la mesa, lo que le llamaba enormemente la atención, ya que no se veía en la casa de sus amigos. Por otro lado, cuando chica en sus viajes al norte, empezó a descubrir que le atraía todo lo asociado a las uvas, encantándose con el mundo que giraba en torno a ellas. Cuando estaba por graduarse del colegio, su abuelo, una imagen de gran influencia en su vida, le regaló un libro de enología, el que sin duda le despertó aún más la curiosidad por el mundo del vino.

Con 18 años, cuando llegó la hora de elegir qué estudiar, se encontró con un gran dilema: “Me gustaban dos cosas, todo lo que tuviese relación con la vitis, pero también carreras vinculadas con los procesos agroindustriales, es por eso que finalmente entré a Agronomía para ser enóloga”, comenta Sofía Araya.

Durante la universidad trabajó en varias viñas, comenzando la aventura en Casa Lapostolle en Apalta, Valle de Colchagua. Luego estuvo cuatro años en la viña Luis Felipe Edwards, donde lideró la línea de vinos orgánicos, momento clave en su carrera, ya que empezó a darle un valor excepcional al manejo orgánico. Después trabajó en Aresti Vineyard en el Valle de Curicó, hasta que llegó a Viñedos Veramonte en el año 2009.

CARRERA PROFESIONAL
“En Viñedos Veramonte he podido avanzar en proyectos orgánicos, una filosofía que tomo como convicción para la vida”.

Sofía vio en Viñedos Veramonte la oportunidad de involucrarse más en los procesos y desarrollar en profundidad lo que comenzaba a ser una convicción filosófica para ella, cobrando verdadero sentido la creación de vinos orgánicos. Desde 2012 al presente, su trabajo se ha centrado en la producción de uva orgánica y la vinificación; supervisando en la actualidad la producción de los vinos Veramonte, Primus, Ritual y Neyen, con los que ha recibido influyentes premios a nivel internacional y nacional.

Viñedos Veramonte ha logrado una nueva visibilidad con su línea Veramonte Reserva, la primera de la viña en llevar el sello orgánico en su etiqueta con la cosecha 2018 de Veramonte Sauvignon Blanc. El resto de las variedades le ha seguido, consolidando la filosofía orgánica de la viña, y su propuesta de crear vinos únicos conectados con la naturaleza: “La experiencia que he ganado todos estos años en el proceso de transición orgánica de Viñedos Veramonte, me ha permitido desarrollar una gran comprensión del terruño, avanzar con el proyecto orgánico y producir vinos con un sentido de lugar, dejando un legado a las futuras generaciones”, destacó la enóloga.

INDUSTRIA DEL VINO
“Hay que democratizar el vino, acercarlo a la gente, hacerlo más familiar”

En cuanto al contexto nacional hay grandes desafíos por desarrollar. Sofía comenta que hay un gran trabajo por hacer en la industria del vino en Chile, debido al bajo consumo per cápita. A pesar de ser uno de los países con mayor producción de vino a nivel mundial, ella asegura que falta mucho trabajo. “Hay que acercar el vino al público chileno. Somos productores pero no consumidores, y esto se puede mejorar. Hay un espacio aquí para educar y crecer, creo que hay que democratizar el vino, sacarlo del pedestal y hacerlo más familiar y amigable. Hay que acercarlo a la gente y que el consumo sea más cotidiano y menos técnico. Las personas no consumen porque se intimidan, siento que se asocia a una cosa pretenciosa y el vino no lo es; por el contrario genera experiencias y espacios bonitos” afirma Sofía Araya.

SU ROL COMO MUJER EN UN RUBRO MASCULINO
“Es desafiante, pero creo que cada vez más nos hemos empoderado las mujeres en estos lugares”

Sofía no se complica por ser mujer en un rubro tradicionalmente masculino, no siente que haya sido distinto o más difícil el trabajo, ya que finalmente el campo es demandante para todos. “Es desafiante, pero creo que cada vez más nos hemos empoderado las mujeres en estos espacios y pienso que también existe más equilibrio en los roles de la familia. Y si bien aún hay diferencias que hay que mejorar entre hombres y mujeres en el ámbito profesional, yo creo que no cabe duda de las competencias que nosotras tenemos” concluye Sofía Araya.

Sin embargo, como cualquier mujer trabajadora, compatibilizar el tiempo con la familia es un desafío: “El tiempo y la dedicación que requiere este trabajo hace que los proyectos familiares sean más difíciles. En cualquier rubro, ser mujer trabajadora y mamá a cargo de una casa es pesado; por eso mismo, considero que la red de apoyo es importante” agrega la enóloga.

Y en un sentido más profundo, remarca, que su principal desafío como mujer y mamá, es tomar en serio la responsabilidad de dejar un legado a las futuras generaciones. “Para mí, en lo personal, me preocupa el mundo que le dejo a mis hijos y quiero aportar de la mejor manera y no ser un factor más de deterioro. Siento que trabajar en una viña con la metodología de crear vinos orgánicos me hace sentido y es coherente con lo que yo creo, y por eso me gusta” indica.
Una mujer que destaca por su constante superación en todos los ámbitos de la vida, ya que cuando no se encuentra supervisando las fermentaciones salvajes o probando mezclas en Viñedos Veramonte, pasa tiempo con su familia, su hija Laura y su esposo Amael, haciendo senderismo, esquiando o bailando, lo que pone en evidencia su carácter aventurero.

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