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POSSUM

Civiles astrónomos en pro de la investigación

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Eduardo Peña, es Ingeniero en Biotecnología, Máster en Investigación farmacológica y actualmente hace un Doctorado en Farmacología y siología en España, pero lo que más llama la atención en su destacado currículum son sus estudios de Astronauta Científico.

El cambio climático es un hecho indiscutible. Y que los seres humanos tenemos gran parte de la responsabilidad es algo que todos sabemos, pero lo que muchos desconocemos es que nuestro errático comportamiento está ocasionando que se forme una nube nautiluscente a unos 100 km de altura, por la gran liberación de CO2.

Possum es el programa organizado en la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, que estudia este fenómeno y realiza capacitaciones a jóvenes que puedan, en el futuro, viajar y estudiar in situ estas nubes. También entrenan a civiles relacionados con áreas afines para que conozcan las condiciones físicas y mentales a las que son sometidos los astronautas. Está certificado por la asociación Space y auspiciado por la Nasa.

Eduardo es académico investigador de la Universidad Arturo Prat y en el Instituto de Estudios de la salud de Iquique, y en esa condición, fue invitado a participar de este curso que estudia fundamentalmente el comportamiento atmosférico y la fisiología espacial. “Estar en la Universidad de Embry-Riddle Aeronautical University fue una tremenda experiencia. Primero fueron varios meses de teoría para luego viajar a dar las pruebas físicas. Participamos de un vuelo de acrobacias donde tuvimos fuerza G positiva –que te atrae hacia la tierra-, negativa -cuando te sientes expulsado de la tierra- y fuerza gravitatoria 0, que es flotar”, cuenta con gran entusiasmo. Además hicieron una simulación de una misión de muestreos de nubes nautiluscentes con un traje espacial que equivale a estar con dos atmosferas encima.

Posteriormente, en la Estación de Salud Aeromédica de Melbourne hicieron estudios empíricos de hipoxia. “Te metes a una cámara hipobárica gigante y simulas que de un momento a otro se acaba el oxígeno. Eso permite conocer cómo reacciona tu cuerpo en esa situación”, explica.

Luego hicieron vuelos con simuladores de última generación para vivenciar la experiencia de estar dentro y fuera de una estación espacial, finalizando el entrenamiento con pruebas teóricas y evaluaciones personales de conducta.

“Estos estudios los voy a aplicar en mi trabajo del Instituto de Estudios de la Salud que investiga el modelo minero chileno, donde tienen un sistema de trabajo por turnos de 7 días de trabajo por 7 de descanso. Actualmente se desconocen las repercusiones fisiológicas y moleculares que pueden tener, las que incluso pueden ser patológicas. Con estos conocimientos podemos hacer un estudio comparativo de la hipoxia espacial con la hipoxia de los mineros”, finalizó.

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