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HERMANDAD DE LA COSTA

Los corsarios del siglo XXI

/ Fotografías: Ettienne De Mussy

“¡Tripulación! ¡Todo el mundo en posición de abordaje! Hinchadas nuestras velas, navegamos llenos de esperanza con proa al porvenir. ¡Oíd simples mortales! Esta noche los espíritus de nuestros ancestros abandonan el lecho marino para compartir el ungimiento de un nuevo Capitán”. Con estas palabras los hermanos de la costa levan anclas y comienzan la navegación en el imaginario de un grupo de hombres unidos por el amor al mar, que en esta oportunidad se reúnen para la instalación del nuevo Capitán de la Nao de la ciudad de Antofagasta.

En plena época de piratas y corsarios, en el siglo XVII, estos amantes del mar se reunían en la Isla La Tortuga, en el mar caribeño, donde compartían sus intereses marítimos y regulaban sus empresas corsarias. Hoy, en pleno siglo XXI, se mantiene románticamente vigente la quimera de la Hermandad de la Costa que llena de sueños a esta cofradía de bucaneros que navega siguiendo el ejemplo legado por los antiguos navegantes: un profundo amor al mar e irrestricta lealtad a su Capitán.

La Hermandad de la Costa nació en Santiago el 4 de abril de 1951, como una idea visionaria fruto de las reuniones de siete amigos navegantes de veleros en la costa de la zona central, que en la época de receso, se reunían usualmente en un restaurante a conversar acerca de las actividades náuticas que habían efectuado durante el verano, realizando una navegación imaginaria. Con este espíritu, invitaron a quienes sintieran ese mismo apego al mar a una fraternidad que bautizaron con el nombre que utilizaron los filibusteros varios siglos atrás. Decidieron emular esa cofradía adoptando el uso de un amplio glosario marítimo, autodenominándose piratas, llamando a sus sedes “Naos”, a su presidente “Capitán”, a su directorio “oficialidad”, a sus reuniones “zafarranchos”, a sus viajes “asaltos”, a sus esposas “cautivas” y a sus vestimentas “tenidas”, incluyendo las de combate a la usanza de los filibusteros de siglo XVII.

Desde su fundación, se han creado numerosas Naos. En Chile se cuentan 34, desde Arica a la Antártica, incluyendo las islas de Pascua y Juan Fernández. Se extendieron a otros países gracias al escritor Salvador Reyes que mientras actuaba como agregado cultural en Londres, creó en julio de 1952 la primera de 40 Naos internacionales que existen actualmente.

Todas las Naos comparten su pasión por el mar, en sus variadas expresiones, se inspiran en los grandes navegantes, en la imaginación expresada en la prosa y poesía por la tradición de la literatura marítima, contando además con el legado de hermanos de la costa que fueron notables escritores, como el mismo Salvador Reyes, Francisco Coloane y Andrés Sabella. Promueven los deportes náuticos, realizan actividades de acercamiento a la comunidad como limpieza de playas y organizan visitas a la costa de niños que viven en pueblos interiores, paseos en lancha y la difusión de las maravillas del mar. Varias Naos en el país tienen escuelas de velas, donde resaltan las actividades naúticas, principalmente, enfocadas en los niños.

Juan “Pistolón” Olivera, es el Capitán saliente de la Nao Antofagasta, cargo que sirvió por 4 años, al sumar por reelección, 2 periodos o “singladuras” de dos años. “Los piratas de la Hermandad de la Costa desde tiempos inmemoriales se apoyaban unos a otros. El sustrato de ellos era la solidaridad, el apoyo, el confraternizar, y eso es algo que nosotros extrapolamos y lo hicimos propio como continuadores de ellos. Nos regimos por un octálogo que son reglas que fundamentalmente tienen relación con la confraternidad”, explicó.

 

 

El Capitán entrante es Guillermo “Pitutín“ Soto, quien describe como funciona esta hermandad. “Cuando ingresas, lo haces como “bichicuma” (ratón de playa), sin voz ni voto. Incluso, jocosamente, tienen todas las obligaciones y ningún derecho, ni siquiera a sentarse en la mesa con nosotros, ni a un saludo de mano. Entonces reciben su primer apodo o nombre de mar. Posteriormente, según permanencia y méritos ascienden a “muchacho” y luego a hermano, pudiendo elegir su nombre de combate, como Perla Negra, Barba Blanca, etc.”

Trovador, Fatiga, Locate, Choro, Pescado, son algunos nombres corsarios que se escuchan en los zafarranchos. “Comenzamos realizando las maniobras de zarpe. Luego tenemos momentos de aprendizaje, donde uno de los hermanos expone un tema marino relacionado con el significado de la hermandad, y el resto es un gran momento de camaradería, donde comenzamos con el zarpe imaginario del puerto, bahía o caleta y emprendemos la travesía. Como en todo barco pirata, suceden siempre cosas entretenidas… alguno será enviado al calabozo, otro castigado con el cepo, otro premiado con el puñal o distinguido por alguna acción, en fin, son momentos de alegría y distensión con nuestros hermanos”, asegura el Capitán “Pitutín” Soto.

“Cada 4 años se celebra un zafarrancho mundial donde participan naos de los 29 países que tienen sede. El año pasado se realizó en Uruguay y el año 2022 nos reuniremos en Texas”, señaló el capitán saliente, Pistolón. “En reuniones importantes nos caracterizamos con tenida de combate. A las reuniones ordinarias vamos con tenida PPP, es decir, parche, pañuelo y puñal, donde los hermanos nos ponemos pañuelo rojo, los muchachos azul y los bichicumas, amarillo”.

Los miembros de esta cofradía afirman que “ser chileno es un honor, pero ser Hermano de la Costa es un privilegio” y de la poesía de Baudelaire recitan: “Hombre libre, siempre amarás el mar”.

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