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Cúcuter

AGRICULTURA Y TURISMO EN PLENO DESIERTO

/ Fotografías:

Un hito histórico para los habitantes de Cúcuter es la adquisición de tierras en su Ayllú, que beneficiará a los 80 habitantes de esta comunidad, que busca utilizar este predio para diversos proyectos agrícolas y de energías renovables no convencionales.

 

 

Cúcuter es un Ayllú que en lengua quechua significa “comunidad o lugar que se habita”. Son originarios de la agrupación indígena Lickan Antai, que está presente en casi toda la segunda región, parte de Bolivia y una parte en Argentina. Están ubicados en la comuna de San Pedro de Atacama, a unos 8 km del casco antiguo, casi entrando al Salar de Atacama.

Fueron varios años los que se necesitaron para llevar a cabo la compra de este terreno, según relata Manuel Salvatierra, presidente de la comunidad indígena Cúcuter. “Somos una comunidad ancestral constituida formalmente desde el año 2004. Desde entonces, estamos reconocidos en la ley indígena. Hace unos seis años se puso en venta un predio de 37 hectáreas que estaba en nuestro Ayllú. Es un predio de uso agrícola que hace uso de los derechos de agua que son de la asociación indígena del Río San Pedro, por lo tanto el terreno es cultivable. De ahí nuestro interés por adquirirlo. Entonces presentamos la solicitud a Conadi, donde tuvimos el apoyo del consejero nacional Wilson Reyes y el apoyo de autoridades, como el actual Seremi de Agricultura, Gerardo Castro, y el ex Intendente Marco Antonio Díaz, que nos ayudaron a agilizar el trámite. Luego de alrededor de dos años, se concretó la venta a beneficio de nuestra comunidad y de toda nuestra gente, lo que nos tiene muy contentos”, explica.

 

 

Pertenecen al área de desarrollo indígena de Atacama la Grande, donde se han desarrollado en diversos oficios ligados principalmente a la agricultura y el turismo. “Nuestro pueblo tiene más de 11.000 años de existencia estando en el desierto más árido del mundo. Para sobrevivir a estas condiciones extremas nuestros ancestros trabajaron la tierra, así es que creo que reconectarnos con nuestras raíces es un desafío súper bonito para retomar nuestras costumbres y actividades de antaño, que se han ido perdiendo con el tiempo. Además, tenemos la ilusión de que esta recuperación de tierras, ayude a darle soporte alimenticio no sólo a la comunidad, sino que a toda la comuna, y por qué no, ¡a toda la región!”, relata con entusiasmo.

Desde el año 2018 se encuentran trabajando en una experiencia piloto en un proyecto de rescate de semillas de la siembra tradicional. “En este momento nos estamos preparando para sembrar la primera semilla de trigo, que aunque no es autóctono de acá, sí ha estado presente por varios siglos, y ha sido parte también de la alimentación de nuestro pueblo Lickan Antai por mucho tiempo”.

Este va a ser el comienzo para muchos comuneros de Cúcuter de un nuevo porvenir, impregnándose con la tierra, con sus costumbres y con sus tradiciones ancestrales.

 

 

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