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CIUDAD ABIERTA DE AMEREIDA

Y SU RELATO DE HOY

/ Fotografías:

A medio siglo de que un grupo de profesionales emprendiera una travesía poética y que sería la inspiración para la creación de la Ciudad Abierta de Amereida, ubicada en la apacible localidad de Ritoque, una arquitecta y un cineasta se animaron en la cruzada de revivir la verdadera historia de este lugar.

Un documental, una exposición y un libro se convirtieron en los soportes a través de los cuales la arquitecta Victoria Jolly y el cineasta Javier Correa se inspiraron en una ruta poética, que en 1965 emprendió un grupo de profesionales y artistas. La idea fue revivir el origen de la Ciudad Abierta de Amereida, ubicada en Ritoque y enclavada en medio de laderas de dunas que desembocan hacia el mar.

 

 

La historia se comienza a entretejer hace medio siglo atrás cuando Godofredo Iommi, poeta; Edison Simons, poeta; Alberto Cruz, arquitecto; Fabio Cruz, arquitecto; Claudio Girola, escultor; Jorge Pérez-Román, pintor; Michel Deguy, poeta; François Fédier, filósofo; Jonathan Boulting, poeta; y más adelante Henri Tronquoy, escultor, partieron desde Tierra del Fuego con la idea de llegar hasta Venezuela, siguiendo la línea del meridiano.

El destino era Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, pero debido a la situación política de ese entonces, el grupo debió volver, dejando en el camino una serie de relatos que quedaron reflejados en dos libros de poemas: Amereida, publicado en 1967, y diecinueve años después, Amereida II. Ninguno llevó firma, pero los textos fueron reunidos y editados por Godofredo Iommi, a partir de relatos escritos durante y luego de la travesía.

Amereida fue también el cimiento teórico y poético sobre el cual, en 1970, se fundó la Ciudad Abierta en las dunas de Ritoque, al alero de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Valparaíso, como un proyecto que quiso aunar vida, trabajo y estudio a partir del encuentro con la poesía.

 

LA NUEVA MIRADA DE LA TRAVESIÍA

Esta fue una gran experiencia que, en pleno siglo XXI, Victoria y Javier quisieron reeditar. En 2014, mientras ambos profesionales investigaban sobre la historia de la travesía de Amereida y la Ciudad Abierta con la idea de filmar un documental, fueron impulsados por uno de sus fundadores, el arquitecto Miguel Eyquem, y decidieron ir directo a las fuentes. Viajaron a Europa para conversar con el poeta Michel Deguy y el filósofo François Fédier, ambos integrantes del grupo de 1965. De esas entrevistas volvieron con un sobre cerrado con más de 300 negativos en blanco y negro.

 

Javier Correa y Victoria Jolly.

 

Con ese material postularon a un Fondart, y en 2017 estrenaron el documental “Amereida, sólo las huellas descubren el mar” y, en paralelo, llevaron adelante la curatoría y montaje para la exposición Amereida 1965-2017.

Tiempo después, un libro vendría a completar esta trilogía, un producto que nace de la inquietud del público que asistió a presenciar el primer material exhibido.

“Cuando hicimos la exposición del Bellas Artes nos concentramos más en generar una intervención del espacio y no hacer una exposición de archivos. Pero también teníamos bastante material que podíamos usar para hacer un libro y que sirviera para despejar mucha mitología”, comenta Victoria Jolly.

“De esta manera, este logró reunir un cruce de tiempos, con documentos de archivos, las voces actuales de algunos de los sobrevivientes, ensayos contemporáneos, preguntas que quedaron abiertas y, finalmente, imágenes que dan cuenta de una acción que fue también plástica”.

“Para nosotros este libro no concluye, sino que abre el inicio de un proyecto que intenta sostener en el tiempo preguntas que anticipan “otro espacio”, donde la travesía es el propio ir en ruta”, concluye Victoria Jolly.

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