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VINO DEL DESIERTO

Esfuerzo y pasión en el desierto más árido del mundo

/ Fotografías:

Ubicado a unos 97 km de la ciudad de Iquique, en la ruta que va hacia la localidad de Pica y Matilla, en la comuna de Pozo Almonte y que está a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar; se encuentra la Estación Experimental Canchones de la Universidad Arturo Prat, lugar donde se planta la única cepa 100% chilena, conocida como Tamarugal y que da vida al Vino del Desierto y otros desafíos territoriales. La iniciativa es financiada por el Gobierno Regional de Tarapacá a través del Fondo de Innovación para la Competitividad.

Derecha: Ingrid Poblete, Marcelo Lanino y Alex Zúñiga.

Hace 14 años que el sueño de tres investigadores de la Universidad Arturo Prat, comenzó a dar frutos en la Pampa del Tamarugal. Es así que pese a las extremas condiciones climatológicas, el esfuerzo y tesón de Marcelo Lanino (director del proyecto), Ingrid Poblete (investigadora) y Alex Zúñiga (investigador); ha ido creciendo en diversas etapas y desafíos que fomentan el desarrollo productivo de la región de Tarapacá.

RESCATE DE LA VID

De acuerdo a la investigadora, Ingrid Poblete, la actividad vitivinícola de la región de Tarapacá terminó entre los años 1937 y 1949 por diversos factores, siendo uno de los principales la expropiación de las aguas hacia la ciudad de Iquique, lo cual llevó a que se arrancaran las plantas. Sin embargo, quedaron algunas de ellas abandonadas en distintas localidades de la región, las cuales lograron sobrevivir a las condiciones del desierto más árido del mundo, caracterizado por inviernos cálidos, con una gran fluctuación de temperatura y suelos salinos.

Por su parte, en el año 2003, dentro de las actividades de investigación del Departamento de Agricultura del Desierto de la Universidad Arturo Prat, se recorrieron distintas localidades de la entonces región de Tarapacá para buscar plantas de más de 100 años, las que habían soportado las inclemencias del desierto y se habían adaptado a estas condiciones.

Es así que en ese mismo año, se descubrió la cepa Tamarugal con la que se produce “Vino del Desierto” en versión de vinos blancos secos y abocados, con un “terroir” único y que le confiere un sello identitario para la región y cuya calidad permitió obtener medalla de oro, en el año 2018, en el concurso internacional Catad`Or Wine Awards.

Además, se redescubre una enigmática cepa, conocida como “Gros Colman”, la cual se caracteriza por poseer aromas de frutos rojos intensos y frutosos y en boca se perciben marcadas notas salinas, que en conjunto lo transforman en un vino tinto diferente.

ENOTURISMO

Con el propósito de entregar una mirada diferente de cómo trabajar en el territorio, permitiendo a la vez la transferencia de conocimientos y formación de capacidades para la región, especialmente, la Provincia del Tamarugal, el proyecto avanzó con un nuevo desafío, denominado “Enoturismo del Vino del Desierto”.

“El objetivo de avanzar en materia enoturística es aportar con una alternativa más de turismo para la región, de manera que permita conocer vinos producidos con cepas históricas rescatadas en la región, emplazadas en el desierto más árido del mundo y con la primera cepa vinífera chilena registrada, más conocida como Tamarugal”, comentó el director del proyecto, Marcelo Lanino.

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