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TEATRO COLÓN

Una obra maestra de la arquitectura al servicio del arte

/ Fotografías:

El Teatro Colón de Buenos Aires es una de las salas de ópera más importantes del mundo. Desde hace 111 años sus excepcionales condiciones acústicas y arquitectónicas hacen que sea reconocido como un teatro de la calidad de salas como la Scala de Milán, la Ópera de París, la Ópera de Viena, el Covent Garden de Londres y el Metropolitan de Nueva York.

 

 

E mplazado entre las calles Cerrito, Viamonte, Tucumán y Libertad, en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires, fue inaugurado el 25 de mayo de 1908 con la ópera Aida de Giuseppe Verdi. Su primera sede, erigida en la manzana que ocupa hoy el Banco Nación, frente a la Plaza de Mayo, funcionó desde 1857 hasta 1888, año en que fue cerrado para la construcción del edificio que conocemos hoy.

Su construcción tiene un estilo ecléctico propio de principios del siglo XX. A la fecha, el Teatro Colón posee una superficie total de 58.000 metros cuadrados, incluyendo el edificio central y las dependencias bajo nivel del pasaje Arturo Toscanini, donde se encuentran los talleres y oficinas administrativas.

 

 

La sala principal, en forma de herradura, cumple con las normas más severas del teatro clásico italiano y francés. La planta está bordeada de palcos hasta el tercer piso. Tiene una capacidad total de 2.478 asientos, y espacio para que unas 500 personas puedan presenciar los espectáculos de pie. La gran cúpula, de 318 metros cuadrados, tenía pinturas de Marcel Jambon, que se fueron deteriorando, hasta que en la década de 1960 el pintor argentino Raúl Soldi la pintó nuevamente, inaugurando su obra en 1966.

El escenario posee una inclinación de tres centímetros por metro y tiene 35,25 metros de ancho por 34,50 de profundidad, y 48 metros de altura. Posee un disco giratorio de 20,30 metros de diámetro que puede accionarse eléctricamente para girar en cualquier sentido y cambiar rápidamente las escenas. En 1988, se realizaron trabajos de modernización de la maquinaria escénica en el sector de las parrillas, con el fin de facilitar el manejo de los decorados y agilizar los cambios de escena. El foso de la orquesta posee una capacidad para 120 músicos. Está tratado con cámara de resonancia y curvas especiales de reflexión del sonido. Estas condiciones, las proporciones arquitectónicas de la sala y la calidad de los materiales contribuyen a que el Teatro Colón tenga una acústica excepcional, reconocida mundialmente como una de las más perfectas.

 

 

El rico y prestigioso historial del Teatro Colón, lo ha convertido en el escenario de los más ilustres exponentes de la música. Actuaron compositores tan importantes como Richard Strauss, Arthur Honegger, Igor Stravinsky, directores de orquesta como Arturo Toscanini, Erich Kleiber, Fritz Busch, cantantes como Enrico Caruso, Beniamino Gigli, Lauritz Melchior, Mario del Monaco. Entre las primeras figuras de la danza que bailaron en el Teatro Colón se destacan Anna Pavlova, Vaslav Nijinsky, Rudolf Nureyev. En las temporadas líricas, trabajaron prestigiosos régisseurs como Ernst Poettgen, Margarita Wallmann, Otto Erhart, Cecilio Madanes, Roberto Oswald. También las principales orquestas del mundo actuaron en el Teatro Colón, como por ejemplo la Filarmónica de Viena, la Sinfónica de Filadelfi a, la Sinfónica de Nueva York, la Filarmónica de Berlín y la Philharmonia de Londres. Asimismo, destacados solistas instrumentales se lucieron en su escenario, como Martha Argerich, Alfred Brendel y Paco De Lucía, entre tantos otros.

TALLERES PROPIOS

El Teatro Colón realiza las producciones de sus espectáculos en talleres propios que están ubicados en los subsuelos, los que se ampliaron en 1938 bajo la plaza lateral sobre Arturo Toscanini donde se construyó un túnel que conectaba los talleres de producción. Ese año fueron habilitados los talleres de maquinaria, escenografía, utilería, sastrería, zapatería, tapicería, mecánica escénica, escultura, fotografía, maquillaje y peluquería. Actualmente acá realizan la gran mayoría de lo que utilizan en las diferentes producciones.

Desde 1968 a 1972, según el proyecto del arquitecto Mario Roberto Álvarez, se encargó una segunda ampliación, avanzando debajo de la plaza y la calle Cerrito. En este lugar se sitúan los sectores de producción teatral, talleres escenográficos, salas de ensayos, oficinas administrativas y un comedor para el personal. Se incorporaron luego la sección técnica de Diseño de Producción y los talleres de Luminotecnia, Efectos especiales electromecánicos, y Audio y Video.

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