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CUATRO CLAVES PARA DISFRUTAR MÉXICO

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México no es un destino extraño para los chilenos, pero la gran mayoría de los paquetes turísticos se centran preferentemente en Cancún y la Rivera Maya, porque –claro– es difícil resistirse a playas de arena blanca, mar turquesa y los beneficios de un all inclusive. Sin embargo, las alternativas que entrega el país azteca son muy variadas y atractivas, sobre todo para quienes se animan también a descubrir los encantos de la gran Ciudad de México.

El Distrito Federal, como también es conocida, es una de las grandes capitales del mundo, y eso se puede ver y sentir desde que el avión sobrevuela la ciudad rumbo al aeropuerto, que se encuentra prácticamente en medio de esta enorme urbe de casi 30 millones de habitantes. Ya en la ciudad, a sus visitantes les espera una infinita oferta turística, que va desde sitios arqueológicos y museos de categoría mundial, hasta tiendas y restaurantes donde encontrar y saborear lo mejor de México.

Pensando siempre en el escaso tiempo de quienes toman vacaciones, y de la imposibilidad de conocer en profundidad una ciudad de las dimensiones del DF, en este reportaje proponemos cuatro claves para que puedan aprovechar al máximo su estadía, llevándose una muestra representativa de las experiencias que encantan a cada viajero que visita Ciudad de México.

1. CENTRO HISTÓRICO

Como es una capital con un flujo considerable de viajeros de negocios y de turistas, la oferta hotelera es amplia y de gran nivel. Dentro del centro histórico se pueden encontrar hermosos hoteles emplazados en edificios patrimoniales, siendo una excelente alternativa para hospedarse en el corazón de esta metrópolis y partir desde allí el recorrido.

El epicentro de la ciudad es el Zócalo, nombre con el cual es conocida la Plaza Mayor de México: una enorme explanada, casi cuatro veces más grande que nuestra Plaza de Armas. En su costado norte se encuentra la catedral, con una dimensión acorde al espacio que flanquea y que es visitada diariamente por miles de turistas y feligreses. Al costado este, se emplaza el Palacio Nacional, que si bien no es la sede de gobierno, alberga numerosas oficinas del ejecutivo, siendo su mayor atractivo los impresionantes murales de Diego Rivera, pintados para relatar visualmente la historia del país.

El legado colonial permanece en excelentes condiciones, pero si se busca conocer los vestigios de la época prehispánica, basta con rodear la catedral e ingresar al Templo Mayor, sitio arqueológico donde en las últimas décadas se han ido desenterrando pirámides y edificios del imperio Azteca, que fueron quedando bajo tierra a medida que se construía la capital del virreinato de Nueva España. Una visita guiada es una excelente alternativa para conocer a fondo las características y significados de las construcciones y continuar luego con el museo que exhibe una interesante colección arqueológica.

2. MUSEOS Y MURALES

Ciudad de México es uno de los centros urbanos con mayor número de museos en el mundo, y si bien las temáticas de estos son muy variadas, sin duda, destacan los que albergan el patrimonio artístico del país. Una visita imperdible, en ese sentido, es el bosque de Chapultepec, un enorme parque que concentra varios de los mejores museos de la ciudad. En la cima de una pequeña colina, se encuentra el Castillo de Chapultepec, que fuera habitado por el emperador de origen austriaco Maximiliano I, quien llegase a gobernar el país en 1864 traído por las élites que buscaban la restauración monárquica. En la residencia imperial, además del mobiliario y de artículos personales de la familia real, se pueden apreciar varios de los mejores exponentes del muralismo mexicano del siglo XX, quienes le dieron un nuevo aire al palacio, en especial las impresionantes obras de David Alfaro Siqueiros.

Dentro del bosque de Chapultepec, es posible visitar también los museos de Arte Contemporáneo y el Rufino Tamayo, para apreciar algunos de los cuadros más famosos de Frida Kahlo y de otros grandes artistas. Pero sin duda la joya del parque es el Museo de Antropología que reúne la mayor colección prehispánica, en una impresionante edificación que lo hace uno de los museos más reconocidos del mundo.

3. GASTRONOMÍA

Las largas caminatas abren el apetito, y qué mejor que descubrir la variada gastronomía mexicana. A pocas cuadras del Zócalo se encuentra el tradicional Café de Tacuba, que además de inspirar a la banda que honra su nombre, ofrece a sus comensales un viaje por la cocina tradicional de todo el territorio mexicano. La preparación de los platillos está a cargo de las “mayoras”, jefas de cocina que han aprendido a la vieja usanza: no en escuelas, sino a través de la experiencia heredada de sus familias. Irse sin probar el pollo en mole, adobado en una mezcla de cacao y especias, o las enchiladas verdes, el plato de la casa, sería imperdonable.

Pero no todo es mantel largo; el DF ofrece casi en cada esquina sabrosa comida callejera, donde los reyes por supuesto son los tacos, en su infinidad de variedades. La base son pequeñas tortillas de maíz que sirven de abrigo para trozos de jugosa carne o distintos tipos de guisados, teniendo siempre a disposición picantes salsas. La clave es hacerlo donde la higiene dé confianza, pero más que nada en un lugar donde vea a numerosos clientes disfrutando.

4. BARRIOS Y BOHEMIA

Esta enorme ciudad está dividida en delegaciones, y estas a su vez en colonias o barrios. Algunos de ellos han obtenido en los últimos años un nuevo aire, rescatando el patrimonio arquitectónico y ofreciendo además una rica oferta de cultura, gastronomía y bohemia.

Coyoacán, situado hacia el sur del DF, era antiguamente un pequeño poblado donde algunos miembros de la clase alta levantaron sus viviendas. Precisamente en este barrio
se crió Frida Kahlo, actualmente se puede visitar la Casa Azul, hogar que la pintora compartiera junto a su esposo, el muralista Diego Rivera. La plaza de Coyoacán ofrece excelentes restaurantes y un pequeño mercado de artesanías, siendo un espacio ideal para recorrer a pie, disfrutando del tradicional café del Jarocho.

Más cerca del centro está La Roma, barrio bohemio, frecuentado por artistas y extranjeros que buscan bares y restaurantes de moda. Por ello es posible encontrar exquisitos locales de sushi o de parrilla argentina, así como bistrós y bodegas de cerveza artesanal. Una parada recomendable es el Mercado de La Roma, antiguo espacio de abastos que fue transformado para apuntar a un público más exigente, y que dispone de pequeños puestos para disfrutar de baguettes, pescados frescos o jugos de frutas tropicales.

Otro atractivo clave es el mezcal. Considerado hasta hace poco como una bebida de cantinas lúgubres o como la hermana menor del tequila. El mezcal en los últimos años ha cobrado una vitalidad enorme, convirtiéndose en el destilado de moda, y entrando con fuerza en el mercado de bebedores jóvenes y adultos que esperan en la bohemia también un espacio para conectarse con sus raíces.

Elaborado por maestros artesanos a partir de distintos tipos de ágaves, es posible consumirlo en bares especializados, cuyos dueños recorren los rincones del país para traer lo mejor. Ese es el caso de Mano Santa, una mezcalería ubicada en el barrio de La Roma, administrada y atendida por un matrimonio joven, que hasta unos pocos años atrás hacían degustaciones en su departamento con los destilados que traían de Matatlán, estado de Oaxaca, la capital del mezcal. Hoy han logrado consolidar su negocio abriendo un bar en la planta baja del edificio donde habitan, alzándose como uno de los lugares de moda donde es posible beber los mejores mezcales, ya sea de la manera tradicional (puro, acompañado solo de unas rodajas de naranja), o probando la innovadora coctelería, que expande las posibilidades de este licor, y que lo fusiona con frutas como el mango o maracuyá, o con flores como la jamaica.

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