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KARÜN

INSPIRAR A TRAVÉS DE LOS OJOS

/ Fotografías: Pía Vergara

¿Cómo sería el mundo si entendiéramos que todos somos naturaleza? Es la pregunta que inspira cada proceso de Karün. La idea es que cada persona logre reflexionar en torno a esto, eventualmente actuar a raíz de la reflexión y, de esa manera, comenzar a generar un cambio que beneficie al planeta.

Thomas Kimber, fundador de esta innovadora empresa, empezó estudiando ingeniería comercial, pero al poco tiempo se dio cuenta que no estaba de acuerdo con las premisas del sistema tradicional, así es que se retiró para empezar una nueva vida mucho más ligada a la naturaleza. Tuvo varios emprendimientos. Uno de los más reconocidos es “Reforestemos la Patagonia”, que convocó a personas y empresas de todo el país a colaborar con las Torres del Paine, luego del incendio del año 2012.

Partió a los 22 años con Karün y en siete años ha logrado crecer en forma sostenida no sólo en Chile, sino que también en mercados tan exigentes como el europeo y el norteamericano. Su oficina está en Puerto Varas, por un lado para aplicar la tan esquiva descentralización, y por otro, por que así están mucho más cerca de la localidad de Puelo, donde actualmente están trabajando con gran parte de la comunidad de la zona para ayudarlos a empoderarse, generar ingresos y defender sus tierras.

Thomas Kimber, fundador de Karün

“Sumándonos al movimiento global de cambio de paradigma, queremos demostrar a través del ejemplo que es posible cambiar la forma de hacer empresa. Que desde Chile, con materias primas recicladas y/o naturales y renovables, con procesos productivos responsables, trabajando junto a comunidades rurales y colaborando con personas de Italia, Suecia, Francia, EEUU, Colombia y otros países, podemos crear un producto de alto valor que esté a la altura de las empresas líderes del mundo, y en lugar de un proceso productivo lineal y extractivo, formemos procesos circulares y regenerativos que regeneren ecosistemas naturales y reactiven las economías locales”, explicó.

Para ello, Karün puso su foco en la industria de la moda, que al ser una de las más grandes y contaminantes en el mundo, tiene un enorme potencial de trabajo. “Adicionalmente, llega a miles de millones de personas con un mensaje, el que define la forma en la que pensamos, y ese pensamiento define la forma en la que actuamos. Los anteojos son un elemento súper icónico. Los usas en los ojos, o sea, ves el mundo a través de ellos. Entonces, nuestra lógica fue demostrar que podemos hacer anteojos con la mejor calidad posible que puedan competir con las mejores marcas. Pero, hechos de una manera totalmente diferente, bajo una lógica en la que tomamos los residuos o desechos que están en el mar -como redes de pesca, plásticos y cabos-, que los recolectan emprendedores locales, sumado a materiales nobles, naturales y reciclados como madera, plata y cuero de salmón.Así ese desecho se convierte en un anteojo de muy alta calidad que puede inspirar a nuestros clientes a reflexionar acerca de la pregunta que nos mueve a nosotros ¿Cómo sería el mundo si entendiéramos que todos somos naturaleza?”, cuenta con entusiasmo.

La idea es realizar una cadena de abastecimiento de materia prima sustentable, que convierta lo que hoy es basura en una fuente de ingreso para diferentes comunidades que se ven afectadas por la contaminación. Así, trabajan en conjunto a Balloon Latam, empresa social chilena surgida con el propósito de fortalecer y potenciar el Capital Social de las comunidades de América Latina, donde Karün financia con parte de los ingresos de la venta de esos productos para ayudar a potenciar el emprendimiento y la innovación local y rural a 600 emprendedores y sus familias que representan casi al 50% de la población en el Valle de Cochamó y Río Puelo.

“Nuestro objetivo es convertirnos en la marca más querida del mundo y queremos inspirar a millones de personas a reflexionar en nosotros, seres humanos, como parte de la naturaleza, no como entes superiores. Si todos entendiéramos que somos naturaleza, creo que este sería un mundo infinitamente más empático, más en paz con uno mismo, tendríamos una sociedad mucho más armónica y probablemente estaríamos mucho menos dominados por el ego, y si fuera así, creo que todo sería muy distinto”.

Hay distintos modelos de varias colecciones de anteojos inspirados en lugares icónicos de Chile, como Puelo, Antarctic, Tagua Tagua y Ralún, entre otros, que ponen en perfecto equilibrio el trabajo de los recolectores de Cochamó, el diseño que realizan en Puerto Varas, la fabricación Italiana, para luego ser adquiridos en Europa, EEUU, Canadá y Chile.

 

 

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