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CASA H

LEVITANDO SOBRE LA PENDIENTE

/ Fotografías:

Casa H sorprende por lo magnífico de su gran estructura. Firme, contundente, limpia y contemporánea, se equilibra en los puntos precisos para desplegarse sobre el paisaje. Emplazada en Zapallar, sus vistas al mar se extienden libres y perfectas, conectando interior y exterior con completa fluidez.

 

  • Arquitecto: Felipe Assadi.
  • Colaboraciones: Trinidad Schönthaler, Macarena Ávila, Alice Schuck.
  • Oficina: Felipe Assadi Arquitectos.
  • Ubicación: Zapallar, Chile.
  • Año: 2018.
  • Fotografías: Fernando Alda / Felipe Assadi.

 

El proyecto de Felipe Assadi Arquitectos, encuentra su contundencia en la mirada que desde un comienzo tuvieron sus realizadores para gestarlo, así lo señalan en un extracto de su memoria. “La Casa H es una estructura de hormigón armado compuesta por una sucesión de vigas longitudinales y transversales que trabajan entre sí para generar en conjunto una pieza única colaborante. Preferimos, como siempre, habitar una estructura en vez de estructurar una habitación. De este modo, no pensamos en la factibilidad técnica de un proyecto ad post, sino antes de que este sea la propia resolución del encargo”. En ese mismo sentido, la arquitecta Trinidad Schönthaler agrega, “En este caso optamos por una estructura bien potente en términos estéticos y de cómo trabaja ya que son dos “super vigas” que sostienen este gran pabellón como si estuviera suspendido en la pendiente del terreno. Además, al pensar la estructura con el mínimo de apoyos en el otro sentido (solo 4 muros) aparecen espacios muy amplios sin cortes de vista tanto en el interior como en el exterior”.

 

 

La mirada del espectador queda encantada ante dos vigas de 41 metros de largo y 1,40 metros de alto posadas en el techo.

Un trabajo impecable de materialidad que parece flotar sosteniéndose en sólo 4 muros en todo el recorrido, dejando importantes voladizos de 7 metros en sus extremos. “El sistema vuelve a apoyarse en otras dos vigas longitudinales del mismo largo, esta vez bajo la losa de piso, descansando todo esto en los mismos 4 muros que bajan al suelo y arman un zócalo con dormitorios, por una parte, y por otra, se apoya en un volumen transversal oriente – poniente que por un lado arma el acceso a la casa y, por el otro, se proyecta hacia el mar conteniendo la piscina, esta última, a modo de una cuña de sección variable, pesada por el agua que contiene, construye el cantiléver formando un nuevo voladizo también de 7 metros hacia la pendiente, reforzando las vistas que la casa propone hacia el mar”, según se afirma en la memoria.

 

 

Con un área de 340 m2 la construcción se desenvuelve con plena amplitud. Living, comedor y cocina se comunican en un solo espacio, sin ningún tipo de división, con grandes ventanas que permiten disfrutar del entorno de Zapallar. Continúa su dormitorio principal, mientras que en el nivel inferior una sala familiar y otros dormitorios. Primer y segundo nivel se encuentran conectados como en una especie de juego geométrico, las estructuras transversales se encuentran con la piscina que también parece levitar. “Aunque es una estructura un poco brutalista en sus dimensiones se equilibra con el uso del vidrio y la madera en sus terminaciones que compensan este gran peso que podría tener la estructura por sí sola. Además, el equilibrio lo da en parte el muro transversal que aparece en el otro sentido y que arma el acceso, la zona de servicio y la piscina en volado. Este elemento le da un apoyo visual y estructural a esta enorme viga que es la casa”, agrega Trinidad Schönthaler.

 

 

Rampas con barandas traslúcidas se suman a esta fantasía arquitectónica, donde bajo la estructura principal, se descubre un patio, como una nueva sorpresa de esta casa que parece levitar sobre el terreno en que fue construida.

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