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ESPACIO EDUCATIVO CAITÍ

UNA PROPUESTA EDUCATIVA INTEGRAL

/ Fotografías: FRANCO MIRANDA

Un enfoque que escapa al sistema tradicional de educación, es la novedosa propuesta de Espacio Educativo Caití, proyecto a cargo de la educadora diferencial Amalia Gajardo y la educadora de párvulos, Sofía Illanes.

Un sistema educativo diferente, que busca generar instancias de aprendizaje considerando la etapa evolutiva y necesidades de cada grupo, es la novedosa apuesta de Espacio Educativo Caití, proyecto a cargo de la educadora diferencial Amalia Gajardo y la educadora de párvulos, Sofía Illanes.

“Espacio Educativo Caití surge de la necesidad que como mamás y profesionales de la educación vimos en Iquique, respecto a poder contar con un espacio educativo serio, responsable y respetuoso de las verdaderas necesidades de los niños, lo que a nuestro juicio, no se logra con la escolarización tradicional. Elaboramos el proyecto durante el año 2016 y comenzó a funcionar con un nivel escolar el año 2017”. En su génesis el proyecto partió con solo 8 niños el año pasado. Este año el espacio ya cuenta con 53 alumnos distribuidos en cuatro niveles, y con una inesperada lista de espera para el año 2019.

“La visión que impulsamos tiene un marcado enfoque constructivista, en donde se pretende que cada niño desarrolle aprendizajes y un pensamiento creativo y divergente, de acuerdo a sus necesidades y posibilidades. El estudiante como sujeto se convierte en el centro de reflexión para los adultos, lo que implica necesariamente ver a cada niño/a como un individuo que piensa, siente y tiene un rol y lugar en el mundo. Implica educar con el mayor nivel de conciencia posible, considerando el entorno cultural y social, tanto a nivel local como global en el que vivimos”.

“Nuestra propuesta curricular reorganiza los objetivos de aprendizaje propuestos en las bases curriculares de Educación Parvularia y Ministerio de Educación, incorporándolos de manera armoniosa y lógica en proyectos de aula, que tienen significado y sentido para los niños según sus intereses y edad. No abordamos los objetivos de manera disgregada en asignaturas, sino que se interrelacionan a través de un hilo conductor. Los alumnos se involucran y encantan con el tema que trabajan, además de ir adquiriendo habilidades y aprendizajes esperados”.

“Respecto a las evaluaciones, nuestra mirada se condice con potenciar la cooperación por sobre la competitividad, por lo cual no existen calificaciones. De manera interna, como equipo técnico, trabajamos en base a porcentajes. Sin embargo, los niños y padres reciben retroalimentaciones periódicas a través de informes cualitativos. El año escolar se valida a través de la rendición de un examen libre, con el cual cada estudiante obtiene su certificado de estudios, pudiendo optar a un espacio educativo tradicional en caso de requerirlo”.

 

Amalia Gajardo, Educadora Diferencial / Sofía Illanes, Educadora de Párvulos

 

AMBIENTES DE APRENDIZAJE

“Buscamos vincularnos con los padres de manera que estos entiendan que nosotros somos colaboradores del proceso de formación social, cognitivo y emocional de sus hijos. Sin embargo, es fundamental que la familia adhiera al pensamiento y objetivos propuestos en el proyecto educativo institucional, estableciendo una coherencia entre lo que sucede en la casa y en la escuela. Estamos convencidas de que sólo se avanza cuando hay una relación de trabajo conjunto”, añade Amalia Gajardo.

Las instancias de aprendizaje se desarrollan en un ambiente seguro, tranquilo, cálido y saludable, promoviendo el bienestar personal, en el cual los niños realizan sus actividades para la consecución de aprendizajes. “Cada instancia de la rutina es vista desde nuestro modelo pedagógico, como una oportunidad de aprendizaje. Por ejemplo, la colación se prepara y realiza en conjunto, se comparte la mesa. Esta instancia permite el desarrollo de múltiples habilidades sociales que no caben en la educación tradicional, en donde comer, ir al baño y jugar, son acciones que se deben realizar simultáneamente en un período breve de tiempo”.

“Lo mismo ocurre con el tiempo de patio. Nuestros niños cuentan con un recreo de 50 minutos, tiempo suficiente para planificar, realizar, finalizar un juego e iniciar otro distinto. Permite el tiempo de movimiento que requiere un niño, para que posterior a ello quiera regresar a trabajar al salón. Nuestra rutina tiene un ritmo que contempla momentos de quietud y acción, de internalizar y externalizar, de sentir y de hacer”.

En Espacio Educativo Caití este proceso se corona brindando un ambiente seguro y sano. Ello permitirá reforzar el autoestima y desde acá reconocer las fortalezas que permita a cada niño identificar sus propias oportunidades.

“Nuestro espacio físico acompaña de manera armoniosa nuestros pensamientos respecto a entregar experiencias enriquecedoras y de calidad. Contamos con dos áreas de juego libre y salones acogedores, ambientados con una estética que nos ayuda a complementar nuestros objetivos”, enfatiza Sofía Illanes.

“De esta manera, Espacio Educativo Caití abre la puerta para entender la educación desde otra mirada. Una en donde el foco está centrado en el autoconocimiento de habilidades y aspectos a fortalecer para ser cada día mejores personas, empáticas y capaces de generar cambios positivos en nuestro entorno”, concluyen ambas profesionales.

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